Para Noelia đź’—
No suelo escribir cartas, pero hoy las palabras me encuentran antes de que yo las busque. Tal vez sea porque te vi sonreĂr hace unas horas y esa imagen no se me va de la cabeza. No es solo que te ves linda —aunque sĂ, lo eres—, es algo más… es la calma que llevas contigo, la forma en que haces que el dĂa parezca menos ruidoso cuando estás cerca.
A veces me sorprende lo mucho que cambiaste mi forma de mirar el mundo. Antes solo veĂa ruido, velocidad, promesas rotas. Ahora, cuando pienso en ti, todo se ralentiza. Hay algo en ti que me hace querer cuidar, sin esperar nada. Eres la razĂłn por la que toco el violĂn con más suavidad, por la que sonrĂo sin pensarlo.
No sé si alguna vez podré expresar completamente lo que siento. No es un amor que grita ni exige… es de esos que se quedan, que acompañan. Y cuando te miro, incluso en silencio, siento que ya lo sabes. Me basta con verte tranquila, saber que eres feliz. Pero si alguna vez dudas de lo que vales… recuerda esto: a mis ojos, eres la definición misma de algo irremplazable.
Te amo. No con prisas, ni con promesas que se rompen. Te amo con la certeza de alguien que ha esperado mucho para sentir algo tan limpio. Gracias por existir, por mirarme sin intentar cambiarme, por hacer que el mundo —a veces tan gris— tenga un poco de luz solo porque tú estás en él.
— Lenin IsaĂas —